Aún hoy no se sabe bien como llegaron desde las canteras donde se tallaban hasta los templos que están diseminados a 10 kilómetros a lo largo de la costa de la isla llamada de Pascua a 3.790 km de Santiago de Chile.
Las versiones son varias: Se habla entre los nativos de una fuerza natural llamada maná que les permitía moverse solos; otros argumentan que fueron construidos por una civilización extraterrestre en otro planeta para luego trasladarlos en sus naves sofisticadas, razón por la cual los mil moais están mirando al cielo esperando a sus creadores. Sin embargo, se cree que la realidad es la que cuenta que los polinesios entre los años 1500 a 1700 construyeron estas bóvedas funerarias para sus muertos y las trasladaron por tracción a sangre (fuerza humana), cada una pesa entre 30 y 50 toneladas y eran tiradas en carros de madera por 180 personas a lo largo de 10 kilómetros.