La costumbre de vestir de negro cuando estamos de luto por la muerte de un ser querido tiene profundos orígenes que muy pocos conocemos.
En la antigüedad se creía que el espíritu de los muertos podía volver a tomar posesión de los vivos.
Para pasar inadvertidas ante los espíritus malos, las personas pintaban sus cuerpos de negro cuando estaban de duelo.
Con los años se impuso el uso de ropas de ese color en Occidente. Las cambiantes tendencias de la moda también han impuesto ese color como ropa de la vida diaria.
Sin embargo en ocasión de un funeral el color negro sigue siendo tradicional. Manteniéndose como una de las tradiciones más arraigadas en una sociedad en pleno cambio como la actual.