 Esta carta del tarot representa a las diosas mitológicas Artemisa, Diana y la Isis de los egipcios. Trabaja principalmente sobre nuestras emociones fluctuantes, así como los cambios que se producen en la luna. Su interpretación varía de acuerdo a las cartas que la acompañan. Pueden ser positivas inspirando prosperidad creciente, como en el caso de la marea alta, o bien indicar una conducta errática o lunática, bordeando la histeria propia del complejo de castración. Si sale al derecho: está vinculado a las fuerzas de lo invisible, despertando los poderes de la magia. Si viene acompañada en la misma línea de la tirada por el sumo sacerdote, indica que el consultante posee dotes mediúnicas y clarividentes. También que posee la capacidad e comunicarse con los espíritus e interpretar la voluntad del más allá. En todos los casos se refiere a un tiempo de curación y purificación del espíritu. Donde el individuo limpia su cuerpo y su alma. Si sale invertida: esta carta potencia las cualidades negativas del individuo. Puede indicar trastornos sociológicos, de orden sicótico, o simplemente indicar que el consultante está pasando por un período de gran pena, quizá sufriendo por un amor o viviendo el dolor de una pérdida. Así mismo, esta carta es indicadora indiscutida de la insatisfacción del consultante con su vida en la actualidad. Siente que todo a su alrededor está mal, quiere cambiar pero no sabe cómo, y está anclado en la queja. Enlaces relacionados con esta nota:
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