En la antigüedad se pensaba que el azul protegía a las personas de los espíritus malignos por se el color del cielo donde residían los dioses y por esa razón se comenzó a vestir a los bebes con ese tono, pero solamente a los varones, ya que se daba por sentado que los espíritus no se molestarían en perjudicar a las mujeres consideradas en esa época como inferiores. Mucho después, dada la falta de un color que las distinguiera de los varones se popularizó el uso del rosa para las nenas.Estas diferencias de colores para marcar a los distintos individuos de acuerdo a su sexo, son criticadas en la actualidad, acusándolas de conductas, discriminadoras. Pero a pesar de ello la costumbre sigue permaneciendo, como otras tantas tradiciones arraigadas en el tiempo.