Los residuos nucleares, una amenaza del progreso tecnológico actual que condena a generaciones futuras por muchos años. Un problema de muy dificil solución.
Los residuos nucleares pueden ser sólidos, líquidos o gases, que se generan principalmente durante la producción de energía eléctrica obtenida de los reactores nucleares y durante todos los pasos que se siguen para producir el combustible que llevan: la extracción de uranio en las minas, el reprocesamiento del combustible nuclear gastado y el desmantelamiento del reactor al final de su vida útil (aprox. 30 años).
También se generan por la fabricación de armas atómicas o por usos medicinales de materiales nucleares. Existen distintos tipos de residuos, según su nivel de radiactividad.
Los más peligrosos son los que provienen del reprocesamiento del combustible nuclear gastado.
Son tan activos que despiden calor, y por eso deben ser refrigerados durante 40 ó 50 años antes de la vitrificación, que consisten fusionarlos en tubos de vidrio del tamaño de una garrafa mediana que pesa aproximadamente 500 kilos. Hasta el día de hoy no existen medios seguros para el desecho definitivo de los residuos nucleares.
A pesar de eso se siguen almacenando bajo tierra o mar, toneladas de estos residuos. Lo peor es que en la mayor parte de los casos los recipientes en que son guardados estos residuos, se deteriorarán por el paso del tiempo aún mucho antes de que su contenido deje de ser activo. Una amenaza ecológica de enormes proporciones pesa sobre las futuras generaciones de nuestros hijos