El llamado Mal de Ojo que sufre el ojeado,¿es una superstición o una realidad?. Este supuesto mal, ha acompañado a la humanidad desde hace siglos y es conocido en muchas culturas.
En el Talmud el libro sagrado de los judíos se habla del efecto funesto del brillo de los ojos, pero fue en Castilla, España donde en el año 1141 el marqués Don Enrique de Villena escribió todo un tratado sobre el tema en su libro de Aojamiento o Fascinología.
En él describió “cierta ponzoña que por la vista infecta el aire y ataca a quienes lo atraen” que pueden ser tanto personas como animales.
Los síntomas que sufre el ojeado son entre otros “tener los ojos bajos, estar sin ánimo, suspirar continuamente y sentir dolores vagos en todo el cuerpo” y uno de los remedios más antiguos consistía en bostezar en nombre del enfermo hasta que crujieran los maxilares del que curaba.