Bill Condon quiso relatar la historia de Soñadoras/Dreamgirls a través de un lente palpablemente real, con todas las imperfecciones intactas.
Por lo tanto, el estilo de ‘cinéma vérité’ del director de fotografía Tobias Schliessler (Juego de Viernes por la Noche, El Tesoro del Amazonas, Carnada, Presunto Homicida) le dio el tipo de realismo que él deseaba.
“Me emocioné con las posibilidades visuales de esta película,” dice Schliessler. “Su realismo me saltó a la cara cuando leí el libreto.
Ni siquiera pensé que era un musical cuando lo leí inicialmente. Vi las indicaciones de que los personajes estaban cantando pero me pareció como diálogo entre ellos. Así, que intenté darle el mayor realismo posible pero también incluí la magia de un musical.” Todos los departamentos colaboraron estrechamente con Condon para representar la travesía hacia la fama y el nivel de éxito obtenido por los personajes principales en la película.
Schliessler transformó la crudeza al inicio de la película, dándole más estilo a medida que la trama progresaba.
Cuando el grupo se transforma – cuando Effie es reemplazada por Michelle – un cisma ocurre en el estilo de la realización entre los dos relatos paralelos. “La separación entre Effie y las Dreamettes también separa el estilo fotográfico de las dos historias,” explica Schliessler.
“En general, son colores térreos para Detroit en los ‘60s y colores pasteles para la California de los ‘70s.” Pero también hubo el reto adicional de crear puentes naturales entre la cinematografía cruda del mundo real y las estilizadas secuencias musicales.
“La cámara se tenía que mover sin ser demasiado obvia pero tenía que permitir que el público captara que ellos están en un mundo distinto,” explica Schliessler.