 Después de las tres duras y sudorosas semanas en que filmaron la secuencia de Singapur, llego el momento de regresar a Bahamas para continuar allí la filmación de Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo.La compañía voló de regreso a la isla de la Gran Bahama a fines de septiembre de 2005 para seguir con la filmación de El Cofre de la Muerte en el enorme tanque y en el mar abierto, con el coordinador marino Dan Malone y el coordinador náutico del filme Will White, además de sus respectivos equipos de docenas de personas que permitían mantener las embarcaciones a flote. Apenas terminado el receso de las Fiestas, la compañía volvió a las Bahamas por última vez la segunda semana de enero de 2006. Primero, de regreso en la arena de Cayo Blanco en Las Exumas, Verbinski filmó la escena de “Parlay” con los pistolones de Johnny Depp, Geoffrey Rush, Orlando Bloom, Keira Knightley, Bill Nighy y Tom Hollander (intercalado con las escenas finales de la lucha de espadas de El Cofre de la Muerte, que todavía no estaba terminada). “Las Exumas, que usamos en ambas películas, eran muy difíciles pero a la vez increíblemente organizadas”, dice el primer asistente director Dave Venghaus. “Tendría que haber sido mucho más penoso de lo que fue en realidad. Volvimos tres veces a ese lugar para concluir el trabajo, y tuvimos un equipo increíble que trabajó en conjunto para que todo saliera bien. Los departamentos de transporte y náutica pusieron nuevamente dos enormes barcazas a nuestra disposición, con Cayo Blanco como base, y nosotros nos llevamos al elenco y también al equipo a la isla en una embarcación más pequeña. La dotación aceptó el desafío y no les fue nada mal.” Entonces volvieron al tanque en Gran Bahama, con las tomas que alternaban entre las secuencias finales que debían completar El Cofre de la Muerte y las numerosas secuencias en el agua que exigía En el Fin del Mundo. El clima en la Gran Bahama se había enfriado considerablemente, de modo que los actores tuvieron que empezar a abrigarse con chaquetas para hacer las tomas nocturnas. El último invierno, por otra parte, presentó un mar muy picado, tal como les tocó reconocer a Verbinski y a la compañía en la noche del 2 de febrero de 2006, cuando trataban de filmar una secuencia verdaderamente excitante de En el Fin del Mundo, en la cual Elizabeth Swann y un grupo de piratas chinos escapan de su prisión en el El Holandés Errante trepándose a un tablón que conecta ese barco con el Empress—el buque insignia del capitán Sao Feng—, que estaba siendo remolcado. Un viento persistente chicoteaba las aguas provocando remolinos, con el Dutchman y el Empress sacudidos como dos barcos de juguete, y la lanchita que servía de apoyo todavía peor. “Esa fue una noche surrealista”, recuerda George Marshall Ruge, el coordinador de dobles. “Los dobles tenían que cruzar un tablón de 150 pies de largo, mano a mano, sosteniéndose como podían con las piernas atadas a cuerdas. La demanda física fue realmente extrema, pero lo que no pudimos prever fue el mal tiempo y el mar picado. No hablo de olas altas… había que caminar sobre una caldera agitada de agua enloquecida e impredecible. El mar se puso demasiado bravo para los barquitos que llevaban a la gente, el propio tablón subía y bajaba como 10 pies. Las condiciones no podrían haber sido peores. Terminamos usando otra embarcación que tenía techo para sostener a los dobles que se cayeran. Y el techo tuvo que ser reforzado, porque no había sido hecho para soportar el peso de la gente sobre él. Los dobles debieron cronometrar su pasaje desde la cuerda que subía y bajaba hasta el techo del bote. ¡Las verdaderas escenas peligrosas fueron las de detrás de cámara esa noche!” Mientras los dobles, que son increíblemente valientes, trepaban las cuerdas entre los barcos, y las embarcaciones del departamento de náutica intentaban mantenerse a flote sin zozobrar (aunque uno zozobró, sin que hubiera heridos), el productor ejecutivo Eric McLeod observó: “Presten atención a esto. Nunca más verán una filmación de este tipo. En poco tiempo, todo esto será realizado con una pantalla azul. Estamos haciendo la historia del cine”. El elenco de reparto, dependiendo de cuándo era necesario para la filmación, volvía y se iba de las Bahamas con regularidad. “Era un lujo”, considera Jonathan Pryce, quien representa al gobernador Weatherby Swann, “porque, desde que empezamos a filmar, hice una obra en el West End de Londres y un musical en Broadway mientras trabajaba para Piratas. Siempre es agradable volver, ver a los amigos, visitarlos por un par de días o por un par de semanas, e irse y hacer otra cosa. Gracias a eso, la gente está muy contenta de volver a verme cuando llego”, agrega riendo. “No tengo más que admiración por este equipo, la mayoría de cuyos miembros trabajó en los tres filmes, con una energía constante, comparable con el entusiasmo y la creatividad de Gore en medio de esta máquina gigante. Gore siempre encuentra el tiempo necesario para sus actores y para la actuación, porque él sabe muy bien que es eso en última instancia lo que el público busca. En un film de estas dimensiones y con este éxito, no hay lugar para la complacencia. Es un poco como en un musical, donde nunca hay lugar para el cinismo. Nos reímos muchos en Piratas pero, cuando lo hacemos, lo hacemos sintiendo que se trata de la vida real.” De manera bastante extraña, sin embargo, la última escena que debía filmar Johnny Depp para El Cofre de la Muerte, el 7 de febrero de 2006, era su primera aparición en la película como el capitán Jack Sparrow, saltando de un cofre que había sido arrojado al mar de Turquía. Por fin, Gore Verbinski podia concentrarse exclusivamente en En el Fin del Mundo. Buena parte de En el Fin del Mundo se desarrolla en el mar y, sumado a lo que ya había hecho con el Perla Negra y el El Holandés Errante, Rick Heinrichs tenía que diseñar más barcos para este film. El Empress y el Hai Peng son dos viejas embarcaciones chinas, pero constituyen un verdadero estudio. El Empress es el elaborado buque insignia del pirata de Singapur, el capitán Sao Feng (Chow Yun-Fat), mientras que el Hai Peng es mucho más modesto, un trasto viejo que se ve como un trasto viejo, hecho de madera podrida y un techo de paja sobre la estructura de su cubierta. “Para el Empress, partimos de imaginar al capitán Sao Feng como una especie de pavo real”, dice Heinrichs, “de modo que muchos detalles del diseño reflejan esta idea, como el largo arco con esa forma que parece terminar en una cola en la popa del barco. Hay extensiones en los lados, que asemejan plumas que ayudan a la embarcación a navegar”. La elaborada cabina de Sao Feng en el Empress fue construida por separado en una plataforma de los Walt Disney Studios, cubierta con una tela mórbida, un montón de velas ardiendo que creaban una atmósfera muy especial y una entrada con un portón con forma de luna. “Es necesario tener muchar habilidad para hacer un barco como el Empress”, dice Chow Yun-Fat. “El único problema fue que yo nací en una familia de granjeros, nunca me subí a un barco. De modo que cuando llegué al Empress ¡me descompuse apenas subí a bordo! Por eso, aunque el barco era hermoso, yo no podía entusiasmarme mucho porque estaba realmente mareado.” La mitad del Endeavour, el buque insignia de la impresionante Compañía de Comercio de las Indias Orientales de Lord Cutler Beckett, fue construida para llevar adelante la filmación en la isla de Gran Bahama, con un resto que sería agregado por imágenes de CG. La cabina de Beckett fue construida en el estudio, con un diseño que refleja su propia imagen como la de alguien que le está dando la vuelta al mundo. “Beckett tiene un aspecto un poco parecido al de Chaplin en Great Dictator”, dice Heinrichs, “que uno puede constatar en el enorme globo que está en su cabina, especie de contrapartida del enorme mapa que tiene en su oficina de Port Royal. Sobre el escritorio de Beckett, en su cabina, hay barcos de juguete y aparatos de navegación que intencionalmente parecen instrumentos de tortura. No solo tiene al mundo en un torno, además lo piensa despellejar”. Pasar tanto tiempo en el mar, especialmente cuando se adentraba el otoño que lo iba tornando cada vez más frío y al mismo tiempo más picado, puso a prueba la entereza incluso de los piratas más duros. “Lo que quiero decir es que uno se pasa en el barco 10, 12, hasta 14 horas por día”, señala Martin Klebba. “No hay lugar para salir y conectarse un poco con uno mismo. Uno está ahí, con otras cien personas, tratando de hacer la película lo mejor que se pueda. Nos perseguían para que comiéramos y bebiéramos, traían almuerzos preparados a los barcos, pero lo cierto es que no tienes ningún control cuando el barco se sacude, te sientes mentalmente agotado, y después de todo eso vuelves al hotel, te despiertas ocho horas más tarde y vuelves a hacer otra vez lo mismo al día siguiente. Y hasta cuando estás en la cama, o sentado frente a la computadora, todo se sigue moviendo. Es como estar en una montaña rusa todo el tiempo.” “Lo peor de estar filmando en el mar es que uno está acostumbrado a hacer su trabajo, sentarse e incluso a tomar un café mientras lee, no como aquí”, agrega Kevin R. McNally, quien hace a Joshamee Gibbs. “Todo el tiempo hay que estar sentado ahí en el Perla Negra, alguien dice ‘Perdón, tengo que mover este cañón’ o ‘Espere, tengo que manchar a este tipo con un poco de sangre’. Entonces, uno se pasa básicamente esas 10 horas dando vueltas por el barco como si fuera un gato para encontrar algún lugar donde quedarse. Es agotador.” Dos días antes de que la compañía terminara en la Gran Bahama, completando así la filmación en el Caribe, todo parecía estar perfecto para la filmación de una secuencia ‘climática’ de En el Fin del Mundo en la que los piratas del Perla Negra despliegan la bandera ‘Jolly Roger’ y la izan alta, por encima de los mástiles. De pronto, sonó fuerte un parlante con la música que Hans Zimmer escribió expresamente para esta escena y a toda la gente se le empezó a poner la piel de gallina. Era algo así como lo que muchos creen que es hacer una película: como verla, pero viviéndola. Buena frase si las hay, sobre todo para describir el modo en el que el Perla Negra fue transportado, con todo lo que tenía adentro –literalmente– sobre un yate gigante llamado Super Servant 3, desde el sur de Florida, a través del Canal de Panamá, y por Ensenada, México. El Pearl viajó entonces por sus propios medios hasta Los Ángeles después de terminar la filmación en la isla de Gran Bahama el 1 de marzo de 2006, para seguir con En el Fin del Mundo nuevamente en la zona de Los Ángeles, y cuando la filmación se reanudara en agosto, después de la difícil tarea de post-producción de El Cofre de la Muerte, el popular estreno en Disneyland y sus exitosos debuts tanto en Estados Unidos como en todo el mundo. El Holandés Errante, una vez completadas sus obligaciones en los filmes segundo y tercero, fue enviado desde Freeport hasta el propio Castaway Cay de Disney en las Bahamas, donde recibe regularmente a los pasajeros de la Disney Cruise Line en la actualidad. Ahora bien, para el momento en que la compañía se tomó un receso, aproximadamente un 35 por ciento de En el Fin del Mundo había sido completado, con dificultades y desafíos, pero con todas las ganas de seguir adelante con la tarea. - Si este artículo te ha interesado puedes colocar un enlace desde tu blog o sitio web a esta nota.
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