La teoría de los biorritmos fue propuesta a principios del siglo XX por los psicólogos Hermann Swoboda y Wilhelm Fliess.
Estos psicólogos supusieron la existencia de dos ritmos que comenzarían al nacer y se mantendrían toda la vida: el ritmo físico, con ciclos de 23 días, y el emocional, cada 28 días.
El físico controlaría la coordinación, la fuerza o la sensación de bienestar; y el emocional, la creatividad, la conciencia o el humor.
El ingeniero alemán Alfred Telscher agregó el ritmo intelectual, con un período de 33 días, que explicaría por qué a veces nos olvidamos de todo y otros días nuestra memoria es estupenda.
El supuesto interés está en calcular los días en que coinciden el máximo o el mínimo de los biorritmos (cada 58 años), o cuándo concuerdan dos de ellos, cada 2 ó 3 años.
Desde la década de los 60, se ha pretendido establecer relaciones entre estos cálculos y la consecución de marcas deportivas o los accidentes.
Algunos han afirmado que el día 12 del ciclo físico es el "día crítico", en el que es más fácil que enfermemos o suframos accidentes.