Los magníficos edificios históricos de Cracovia, Polonia, pertenecientes al Patrimonio de la Humanidad, se están destruyendo a causa de las lluvias acidas.
Las ornamentadas fachadas están desintegrándose, los muros y los tejados se debilitan. La lluvia acida y otros contaminantes transportados por el aire están royendo el mármol de los monumentos de la gran Atenas.
Según los expertos se han producido más daños al Partenón en los últimos 25 años que en los 2.400 anteriores.
La manipostería de la catedral de Colonia, en Alemania, está afectada por la corrosión. Muchas de las 100.000 vidrieras de Europa empiezan a decolorarse y en Estados Unidos hay que equipar las bibliotecas con mecanismos especiales contra la contaminación para preservar libros de gran valor.
Casi la cuarta parte de los 90.000 lagos de Suecia están acidificados en alguna medida; 4.000 lo están tan gravemente que se piensa que en ellos no ha sobrevivido ni un solo pez. También se han dañado alrededor de 100.000 kilómetros de sus ríos y arroyos.
En la mitad sur de Noruega las cuatro quintas partes de los ríos y arroyos están técnicamente muertos o en situación crítica. Las autoridades aseguran que los peces han desaparecido de lagos que cubren un total de más de 13.000 kilómetros cuadrados.
Miles de lagos del este de los Estados Unidos, incluyendo al menos un IO % de todos los de las montañas Adirondack, son demasiado ácidos para los peces. Se estima que más de 300 lagos en la provincia de Ontario, Canadá, tienen un pH inferior a 5 (el nivel al que mueren la mayor parte de los peces); otros 48.000 están amenazados.
Las truchas y los salmones no se reproducen ya en nueve ríos acidificados de Nueva Escocia. Los investigadores de la antigua Alemania Occidental opinan que la lluvia acida es una de las causas de la Waldsterben (muerte de los árboles) que afecta a más de la mitad de los bosques del país.
Se cree que la lluvia acida es también uno de los principales causantes de la decadencia de los bosques suizos; un 43 % de las coniferas de la región central alpina están muertas o moribundas. Hay estimaciones que hablan de más de 900.000 kilómetros cuadrados de la Rusia europea afectados por la lluvia acida. En la antigua Alemania del Este se han registrado las emisiones de dióxido de azufre más elevadas del mundo.
Polonia, Checoslovaquia y Rumania se cuentan entre los países más contaminados del planeta. En China, el tercer mayor emisor de dióxido de sulfuro del mundo, han crecido los problemas en sus provincias del sur.
Los daños producidos por la lluvia acida se van extendiendo también a países en vías de desarrollo como Nigeria, India, Colombia, Venezuela y Brasil.