El genial Beethoven murio lamentandose de no poder tomar su último vaso de vino, a pesar de la cirrosis que el alcohol le había producido.
"Lástima, lástima, demasiado tarde", fueron las últimas palabras de Beethoven. No se referían a la vida que se le iba, sino al vaso de vino que pidiera al comprender que llegaba su hora y que no alcanzó a beber, porque no se lo alcanzaron a tiempo.
Hijo de padre alcohólico, murió a consecuencia de cirrosis del hígado complicada con una pancreatitis crónica.
Tenía 57 años y desde los 31 padecía una sordera progresiva que le hizo perder la audición total a los 49.
Esto no le impidió ser el músico más importante de su época y el primer músico que vivió de su arte, prescindiendo de las prebendas de la corte y de jos subsidios de la Iglesia; lo que le permitió componer a su antojo y sin depender de nadie.
El 24 de marzo de 1827 recibió los sacramentos finales y dos días más tardé pidió su último vaso de vino, que ño alcanzó a beber.