A lo largo de la historia, el agua ha sido uno de los elementos del clima más importante que ha actuado sin pausas produciendo un efecto modelador de la corteza terrestre.
El mismo comienza en las partes elevadas de los continentes, y va adquiriendo mayores proporciones a medida que ella fluye hacia las zonas más bajas, tomando mayor velocidad y caudal.
De esta forma unas vías de drenaje confluyen hacia otras, sumando volúmenes y transformando cursos de agua de temporarios a permanentes, que finalmente llegan a uno que las vuelca a los océanos y mares.
Las divisorias de agua que desvían el agua de lluvia hacia un lado u otro del terreno, y que luego la encauzan a través de las vías de drenaje hacia un único curso, determinan lo que se denomina, Cuenca Hidrográfica de ese curso de agua.
Es decir que una Cuenca Hidrográfica, es el área territorial que recibe el agua de lluvia y que luego de escurrir a través de ella por planos de pendientes, confluye a las vías de drenaje que la encauzan hacia un único curso de agua.