Las duras novelas policiales de Dennis Lehane –que mezclan suspenso extremo con vívidos personajes y temas provocativos en el delictivo centro de la ciudad– ganaron fama en los últimos años como una de las ficciones contemporáneas de mayor intriga de los Estados Unidos.
Las herramientas del territorio Lehane no son solo las oscuras felonías o cacerías policiales de suspenso, sino mucho más: el alma humana con todas sus complicaciones, lo cual ha provocado que su legión de fanáticos (que incluye al ex Presidente Bill Clinton y al maestro del thriller, el escritor Stephen King) creciera más allá de los límites del género policial.
Quizás Lehane sea más conocido por su novela Mystic River, la cual se convirtió en una premiada película dirigida por Clint Eastwood. Pero mucho antes de escribir ese libro, Lehane había creado una popular serie acerca de un inusual equipo mixto de investigadores privados de South Boston, Patrick Kenzie y Angie Genarro, llamados “los operarios Nick y Nora”.
Amigos desde la infancia, ambos se convirtieron no solo en socios en la investigación sino en amantes, agregando así una complejidad emocional a sus casos. La serie entera fue muy aclamada, pero fue el cuarto libro de ésta, Gone, baby, gone, el que llamó particularmente la atención debido a su resuelta y muy contemporánea exploración de los delitos contra la infancia. Hábilmente planeado, el libro resultó tan conmovedor como excitante.
Como nativo de Boston y con una pasión siempre viva por su ciudad, Ben Affleck escuchó muchas veces la recomendación de incursionar en las novelas de Lehane.
Así fue que comenzó por Gone, baby, gone, la cual instantáneamente lo atrajo: ”Me encantaron los complejos y polarizados personajes y, al mismo tiempo, me pareció convincente y que sorprendía constantemente”, cuenta Affleck.
Aunque todavía no estaba seguro de lo que haría con ella, Affleck comenzó a averiguar por los derechos de la serie, que estaban en manos del productor Alan Ladd, Jr. Ladd había comprado el libro de Lehane Prayers For Rain algunos años atrás a través de su compañía Ladd Company, luego con base en Paramount.
Con esas compras, se adquirieron los derechos de los personajes de Kenzie y Gennaro. “Ben vino a verme por los derechos”, dice Ladd. “Me dijo que quería escribir el guión y yo le respondí que haber ganado el Premio de la Academia® demostraba que era un escritor excelso”.
Affleck recuerda: “Pensé en la adaptación del libro, si bien nunca antes lo había hecho. Ni siquiera sabía si podría hacer una adapación”. Pero la historia continuó obsesionándolo, de modo que, lentamente, Affleck comenzó a escribirla junto a Aaron Stockard, su viejo compañero y amigo de la escuela secundaria en Boston.
Recuerda Stockard: “Ben me llamó luego de leer la novela y me pidió que la leyera y le diera mi opinión. Bueno, el libro me resultó realmente atractivo, igual que para Ben, porque es una historia de Boston, donde ambos crecimos juntos. Las cuestiones temáticas que plantea nos llevaron a mantener interesantes conversaciones y sentimos realmente que los personajes valían la pena como para contar una historia.
En el curso de un par de años, Affleck y Stockard se reunieron cuando les era posible –quizás 3 ó 4 veces por año– y comenzaron a estructurar las cientos de páginas de la prosa Lehane hasta llegar a un viaje de 2 horas que nos mantiene al borde del asiento de la sala de cine.
A medida que escribían, el material empezó a resonar más profundamente en Affleck, quien en esa época se convirtió en padre, lo cual cambió su perspectiva del mundo.
Ahora, la dureza de la historia de la inocencia de una criatura frente a amenazas de todo tipo, desde la absoluta maldad criminal hasta el simple abandono, cobró más fuerza. “Al ser padre y comprender lo que verdaderamente se siente al tener a una persona por la cual uno moriría, vi esta historia de una manera diferente”, explica Affleck. “Resonó más hondo en mí y creo que eso influyó profundamente en el punto de vista del guión”.
La clave del enfoque de Affleck y de Stockard fue mantener completamente intacta la perturbadora complejidad moral del mundo de Lehane, más que salvar siquiera a uno de los conflictuados personajes, como las adaptaciones cinematográficas acostumbran hacer.
“Queríamos enfocarlo como una historia que nos confronta con nuestras propias ideas acerca de lo que es correcto”, dice Affleck. “Y también se trata de cómo a veces hacer lo que es verdaderamente correcto puede acarrear consecuencias muy desagradables, y de cómo la gente inteligente puede llegar a conclusiones muy diferentes acerca de un dilema moral que puede dividir a aquellos que se aman”.
Agrega Stockard: “Creo que ambos esperábamos que la gente se fuera del cine y que continuara hablando sobre el final: una persona que dijera que este muchacho o el otro hicieron lo correcto; otra, que dijera que quizás deberían haber hecho otra cosa”.
Cuando Affleck le dio a su socio Sean Bailey el guión completo, Bailey se sintió estimulado por su fuerza. Afirma: “Tenía uan narrativa muy fuerte y todo un argumento, pero lo más importante era su profundidad emocional. Realmente me afectó leerlo”.
En verdad, para la época en la que el guión estuvo terminado, la visión de Affleck estaba tan enteramente formada que comenzó a jugar con la idea de dirigir también el film, aun cuando nunca antes lo había hecho.
Cuenta: “Siempre había deseado dirigir un film y sentí que mi entendimiento de esta historia era muy profundo. Tenía la idea de usar muchos elementos naturales, filmar en verdaderas locaciones de Boston, con los verdaderos vecinos y tratando de entretejer algo de esa verdad con la historia de ficción para crear un tapiz más grande. Sólo me preguntaba si alguien vería esta idea de la misma manera.
Entonces, se me ocurrió que si yo quería verla, probablemente debería dirigirla”.
El productor Alan Ladd, Jr. estaba totalmente a favor de la idea y observa: “Pienso que los actores pueden ser buenos directores y hay una gran historia con figuras como Robert Redford, Warren Beatty, Mel Gibson, Clint Eastwood. Me impresionó tanto el enfoque de Ben del libro que no podría decirte cómo me place que lo haya dirigido. Trabajar con Ben fue grandioso. Aparte de ser un verdadero caballero, creo que se va a convertir en uno de los mejores directores de la industria. Tiene gran instinto y, desde el momento en que empezamos, se hizo evidente que sabía exactamente hacia dónde iba con este film. Me encantaría volver a trabajar con él”.
Dice el productor ejecutivo David Crockett: “Ben es un verdadero escritor y director de alma, quien no solo ama escribir sino que creo que se ha vuelto igualmente apasionado por ver lo que surge en la pantalla. He trabajado con muchos directores debutantes y, desde mi experiencia, Ben está entre los más versados y conocedores”.
Agrega Sean Bailey: “Ben conoce realmente este mundo, con una mirada particularmente aguda que le permite contar esta historia de una manera auténticamente atrapante. La abordó con una visión muy singular y una idea precisa de lo que exactamente quería conseguir. Es algo que aprendió de todos los grandes directores con los que trabajó”.
Esa precisión comenzó con el proceso de selección de los actores, en la cual los realizadores optaron por mezclar pobladores locales no actores con algunas de las estrellas más laureadas de hoy, a fin de lograr la áspera atmósfera que Affleck estaba buscando. “Terminé con un elenco soñado”, afirma Affleck. “Algunos de los mejores actores de los Estados Unidos, pero también gente que el público nunca antes vio, tan perfecta y real”.