DESAPARECIÓ UNA NOCHE exhibe una abundancia de personajes agudamente delineados y coloridos, pero uno de los grandes personajes del film es la ciudad de Boston, la cual, como nativo, Affleck deseaba capturar con la cámara en toda su gracia y aspereza.
El film se desarrolla principalmente en Dorchester, el más grande y diverso barrio de Boston, conocido por ser un vecindario desordenado pero compacto de clases trabajadoras. Si bien es un centro urbano lleno de personajes imponentes, ha sido raramente explorado con profundidad por el cine.
“Dennis Lehane transmite mucho la auténtica sensación de Boston en sus libros, y Ben deseaba asegurarse de que ésta no se perdiera en la adaptación”, explica Bailey. “Nuestro film tiene lugar en una parte diferente de la ciudad, la que no se ve en las películas o en la televisión; barrios como Dorchester, Roxbury, Chelsea y Everett. Estas pueden ser áreas duras, pero tembién vimos que eran lugares con un fuerte sentido de comunidad y de orgullo. Tuvimos una gran experiencia en Boston, donde la sensación fue que toda la ciudad estaba involucrada detrás de nosotros y podía enorgullecerse de lo que estábamos haciendo”.
Agrega Ladd: “Dado que este era el primer film que trabajaba bajo la nueva acta de subsidio de Massachusetts, todos los habitantes nos facilitaron las cosas al máximo. Volvería a filmar allí ya mismo”.
A fin de desarrollar más el aspecto visual del film, Affleck trabajó estrechamente junto al fotógrafo John Toll, ganador consecutivo de dos premios Oscar® por Legends of the Fall y Braveheart y director de fotografía de más de 20 filmes entre los que se incluyen The Last Samurai, Almost Famous y The Thin Red Line.
“John Toll y yo ya habíamos trabajado juntos en Braveheart”, recuerda Ladd. “Él se reunió con Ben, congeniaron de inmediato y John firmó. Conseguir su colaboración fue un verdadero logro”.
Toll deseaba apartarse de los clichés otoñales de Boston y brindar una visión más vívida y electrizante de la ciudad, con énfasis en el color, la textura y la inolvidable belleza lírica de los barrios más grisáceos de la ciudad.
“Tuvimos suerte al contar con uno de los verdaderos maestros de la cámara”, afirma Sean Bailey. “Filmábamos en áreas que para algunos pueden ser feas u oprimidas por la pobreza, pero John y Ben trabajaron duro para hallar la belleza en esos lugares, así fuera un auto abollado o el bar de una esquina. Todo fue iluminado y captado de manera de respetar su propia esencia y el sentido del lugar”.
El productor ejecutivo David Crockett observa: “Realmente maximizamos el aspecto visual de la ciudad y fuimos a muchos lugares realmente reveladores en términos de textura, atmósfera y gente”.
Respecto de su trabajo junto a Toll, Affleck agrega: “John es un fotógrafo increíble y el film se benefició tremendamente con su brillante trabajo”.
Affleck también otorga un crédito a la diseñadora de producción Sharon Seymour, quien creó dinámicamente interiores que transmiten realismo, tanto los escondites de delincuentes, como los apartamentos de trabajadores, cuarteles de policía y bares. Y la diseñadora de vestuario Alix Friedberg colaboró para brindarle a cada uno de los personajes del film una apariencia distintiva que reflejara un amplio rango de pasados y personalidades.
“El film se benefició mucho con los talentos y el trabajo de nuestro espectacular equipo”, resume Affleck, “y también con el aporte de los actores. Como director, uno está muy a merced de muchos factores, incluidas la historia que se intenta narrar y las personas con las que estás trabajando. Yo tuve suerte en ambas. Creo que la película verdaderamente refleja todos los talentos que se han involucrado en ella; en un sentido, todos los errores son míos”.
El reparto y el equipo devuelven el cumplido. Así lo expresa Titus Welliver: “Volvería a trabajar con Ben de inmediato y espero que así sea. Siendo actor, él comprende muy bien el lenguaje y posee la habilidad de ser muy específico. Y si bien esto fue tremendamente agotador para él, verdaderamente estuvo a la altura de las circunstancias con gran encanto”.
Con un elenco y un reparto tan dedicados al proyecto, el principal desafío parecía provenir de la naturaleza inherentemente perturbadora de la historia misma, la cual está pensada para provocar un remolino de preguntas y emociones. “Esta es una historia tan desgarradora y atrapante, que contemplar e investigar algunas de las cosas horribles que hace esa gente fue bastante atemorizador”, confiesa Sean Bailey.
“Todos parecen estar de acuerdo en que, seguramente, esta historia dará que hablar. “DESAPARECIÓ UNA NOCHE es un film increíblemente complicado y polémico que no esconde nada”, dice Alan Ladd.
En verdad, el aire de ambigüedad moral que pesó en la producción se manifestó a lo largo del film, hasta el climático dilema final y también la polémica decisión de último minuto de Patrick Kenzie, a la manera deseada por Ben Affleck.
“Nos gusta pensar el mundo en términos de lo que es fácil identificar como correcto o incorrecto; esto nos da comodidad al enjuiciar a las personas. Pero eso está basado en una ilusión, la de que realmente puede conocerse a alguien todo el tiempo, y allí reside un verdadero peligro”, dice el director. “Hay situaciones en las que uno no sabe si lo que hizo está bien. Simplemente hay que hacer lo mejor que se pueda y tener esperanzas”.
Y Casey Affleck finaliza: “Creo que muchas personas saldrán del cine preguntándose cómo se habrían comportado en la situación que enfrenta mi personaje al final de la película… y eso es lo que le da al film un perdurable impacto cerebral y emocional”.