La tarea de selección del reparto de DESAPARECIÓ UNA NOCHE comenzó con los personajes del corazón de la historia, el dúo de detectives privados de Boston Patrick Kenzie y Angie Genarro.
Patrick creció en las duras calles de Dorchester, lo que lo llevó a persegir apasionadamente la idea de resolver casos del lado más oscuro de la vida urbana, y a la vez persigue un agitado romance con Angie.
Ahora enfrentan el caso más duro… que se interpondrá entre ellos de maneras que nunca habrían imaginado.
Para interpreter a Patrick, Ben Affleck acudió a un actor que sabía que sin duda entendería el ritmo y el colorido de los barrios de Boston: su hermano Casey, quien está viviendo un año de revelaciones, ya que también interpreta a Robert Ford junto a Brad Pitt en The Assassination of Jesse James By the Coward Robert Ford.
Ben también sabía que podría guiar a su hermano de una manera que quizás sólo él podría hacerlo. “Lo conozco muy bien: cada uno de sus tics, cuando no es auténtico y cuando lo es”, describe. “Una de las cosas que realmente me entusiasman de este film es mostrarle a la gente un costado de Casey que nunca había conocido”.
Como Patrick Kenzie, Casey opera como los ojos y los oídos del público en cada giro de la historia. Y el hecho de ser nativo de Boston le brindó una suerte de conocimiento íntimo de quién es Patrick y cómo reacciona ante la zigzagueante serie de situaciones exasperantes y peligrosas entre los delincuentes de Boston.
“Hay una enorme ventaja al interpretar un papel en el sitio del cual provienes, rodeado de la gente con la que has crecido”, observa Casey. “Conocía el acento, las actitudes generales, la manera en la que la gente se relaciona… todo ese material que hubiera llevado mucho tiempo aprender si yo hubiese venido de otro lado”.
No obstante, Casey se esforzó mucho para preparar el papel, al trabajar con casos cotidianos junto a varios Investigadores Privados de Boston, lo cual le brindó una visión de cómo la vida de Patrick se transforma al hacerse cargo del caso -por lejos más incendiario- de la desaparición de Amanda McCready. “Mucho del trabajo de los investigadores privados es bastante mundano, con mucho papeleo y rastreo de la gente a través de bases de datos; eso es lo que Patrick y Angie habrían estado haciendo diariamente antes de tomar el caso de Amanda”, explica el actor.
Por supuesto, el caso de Amanda es diferente de los que Patrick y Angie habían estado trabajando y los llevará a zonas morales grises que nunca habían explorado. “Lo que hace tan singular a esta historia es el efecto emocional a partir de los eventos de la investigación”, afirma Casey. “Lo que siempre me impactó es que el interrogante central de la película es si se puede hacer algo malo pero que en definitiva es bueno, y también si se puede hacer algo bueno que termina lastimando a la gente. Y todos en la película, incluido Patrick, tienen que contestar esas preguntas”.
En cuanto a trabajar junto a su hermano, dice Casey: “Sabes, estoy realmente orgulloso de Ben, porque realizó un trabajo increíble y también creó una atmósfera realmente colaborativa, divertida y a la vez profesional”.
Para acompañarlo a Casey como amante y socia, Ben deseaba que el personaje de Angie rompiera el molde, que fuera una mujer más real que luchara contra el miedo al peligro y los duros dilemas de la investigación del delito, más allá de las heroínas de acción. La búsqueda lo condujo hasta Michelle Monaghan, quien recientemente se hizo notar como el interés amoroso de Tom Cruise en Mission: Impossible 3. “Sabía que Angie no podría ser la del tipo de ingenua inalcanzable, y Michelle posee una maravillosa cualidad de practicidad que creo que transmite autenticidad”, describe el director.
Ladd concuerda: “Las interpretaciones de Michelle en Mission: Impossible 3 y en Kiss Kiss, Bang Bang dejaban en claro que ella es un joven talento en ascenso y vimos que era más que capaz de darle vida a Angie”. Bailey agrega: “Angie es un personaje realmente complicado, porque es muy mujer pero a la vez muy ruda, se siente cómoda manejando un arma o en situaciones brutales. Es difícil encontrar esa combinación de atributos en una actriz, pero cuando vimos los últimos trabajos de Michelle en el cine, vimos un rango fuerte de femineidad y belleza, junto a la rudeza necesaria para interpretar este papel. Fue esa combinación de habilidades lo que la destacó”.
Para Monaghan, la chance de interpretar a un personaje femenino tan inusualmente corajudo como emocional no era para dejarla pasar. “No hay muchos personajes como Angie”, admite. “Me encantó la idea de que ella hace el trabajo de un hombre: definitivamente me atrajo. Y luego de leer el guión también me emocioné por completo con la historia. Me impactó cómo explora tantas áreas grisáceas, moral y éticamente, y la manera en que los diferentes personajes tienen distintas visiones cuando se trata de padres e hijos y de lo correcto o incorrecto. Me pareció que todo esto contribuiría a hacer un film realmente estimulante”.
También le encantó a Monaghan la oportunidad de trabajar junto a actores del calibre de Ed Harris y Morgan Freeman, así como se entusiasmó con los numerosos pobladores locales que intervinieron en el film y que le brindan el inefable espíritu de Boston. “La autenticidad que brindó a la película la filmación en Boston con actores locales es inigualable”, afirma. “En algún momento, como actor, se logra trabajar en situaciones de este tipo que no pueden compararse con nada. La forma en la que Ben y los demás realizadores mostraron a Boston no solo honra a la novela de Dennis Lehane sino a los personajes, en lo que realmente son”.