Desde el momento en que Patrick y Angie aceptaron el caso de la desaparición de la niña de 4 años Amanda McCready, supieron que su madre Helene solamente sería un elemento más en el intrincado desafío de generar alguna esperanza de encontrarla.
Aun cuando Helene ha sufrido una pérdida devastadora y casi inconcebible, dista mucho de ser la madre perfecta: desea volver a ver a su hija pero no coopera, es beligerante, apática y no confiable, encapsulada en su propio mundo de desontrol y adicciones, lo que en primer lugar podría haber llevado al secuestro de su hija.
Para Ben Affleck, la elección de la actriz Amy Ryan, nominada al premio Tony y con una ascendente carrera en la pantalla, era el elemento central de todo el film: “En algunos aspectos, Helene es realmente el elemento más fundamental de la película, ¡y yo tuve muchísima suerte! Su personaje está muy polarizado, de modo que el público va a sentir por ella cosas diferentes. De todos modos, está claro que no es el prototipo de la víctima que sale bien por TV. Es una persona real con defectos considerables, y Amy la interpreta tan bien que la hizo más real de lo que yo había imaginado”.
David Crockett así la califica: “Amy es una de las sorpresas del film. Su transformación en este personaje fue sorprendente”. Y Ladd agrega: “Amy es absolutamente magnífica. Parece incapaz de cometer al más mínimo error en su interpretación”.
Ryan logró trabajar su interpretación desde la empatía por el personaje de Helen, en su lucha como madre sola, pobre, con el corazón dividido. “Helene es una de esas mujeres que todos conocemos en este país, personas que crecieron con carencias económicas y educativas”, observa la actriz. “Es una mamá que está sola, que trata de hacer lo mejor para criar a su hija. Desde un punto de vista superficial, sería muy fácil juzgarla y decir simplemente que es una madre terrible, pero yo también quería asegurarme de que el público se preguntara otras cosas sobre Helene: por qué está en esa situación, por qué no puede salir adelante, por qué está atrapada en ese círculo”.
Aun luego de esta rica exploración de la situación de Helene, el personaje seguía siendo un desafío para Ryan. “Es un personaje rudo, divertido”, observa, “pero creo que una de las cosas realmente convincentes de la película es que los personajes se muestran como son, sin juzgarlos. Pueden estar quebrados en lo económico o en su alma, pero todos tienen humanidad”.
Y esto se aplica también a otro de los personajes complicados y en definitiva trágicos del film, aparentemente por el cambio que sufre a lo largo del film: el Detective Remy Bressant, interpretado por el actor cuatro veces nominado al Premio de la Academia® Ed Harris.
Ya Ben Affleck lo tenía en mente cuando escribió el guión. Recuerda: “Ed Harris siempre fue mi primera elección. Es uno de los grandes actores de los Estados Unidos, a la par de los más grandes. Y estuvo realmente sorprendente. La escena en la que delinea la filosofía de Remy en cuanto a la vida, la crianza de los niños y el caos del mundo refleja cuánto y con qué profundidad logró darle vida al personaje que yo imaginé”.
Harris se emocionó cuando fue contactado por Affleck porque desde hace mucho tiempo es fanático de los libros de Lehane y ya conocía a su personaje de Gone Baby Gone. “Remy es un tipo bastante intenso, un poco rebelde, pero creo que también tiene un buen corazón y desea hacer lo correcto”, describe el actor.
Habiendo debutado como director en el aclamado film Pollock, Harris se sintió particularmente impresionado por Affleck. “Personalmente me encantó trabajar con él. Ben es confiable, te dice lo que necesita, pero está abierto a diferentes cosas. También comprendí lo importante que este film era para él en cuanto a su deseo de crear algo significativo”.
El jefe de Remy Bressant es Jack Doyle, jefe de la Unidad Delitos contra la Infancia, interpretado por el actor premiado con el Oscar® Morgan Freeman, viejo amigo de Affleck. “No podíamos imaginar a nadie más que a Morgan para este papel; Ben y él ya habían trabajado juntos en Sum of All Fears, de modo que comparten una relación personal y profesional”, explica Sean Bailey.
Freeman expone las características básicas de su personaje, “un hombre que perdió a un niño y que ahora se dedica a salvar a otros niños”. Pero señala:” Lo interesante es que cada personaje de esta historia está conectado con otros de manera secreta”.
Más conocido por sus precisos retratos de verdaderos trabajadores en comedias como Beverly Hills Cop y Midnight Run, John Ashton interpreta al socio de Remy Bressant, el Detective Nicholas Raftapolous, apodado brevemente Poole. “Me encantaron esta historia y la relación entre Poole y Remy”, dice Ashton. “Estos son personajes con muchas capas diferentes”.
La selección de Ashton para que lo acompañara a Ed Harris implicó volver a reunir a dos actores que actuaron juntos en el teatro hace más de veinte años. “Ed y yo hicimos True West de Sam Shepard hace 25 años en Los Angeles, y desde entonces, esta es la primera vez que volvemos a trabajar juntos”, señala Ashton. Cuando uno está en escena, realmente tiene que aprender cómo actuar junto al otro, y entre nosotros aún existía esa especie de confianza. Nos divertimos un montón otra vez juntos”.
El rapport entre estos actores fue palpable desde el momento en que llegaron al foro. Recuerda Sean Bailey: “La primera vez que entraron juntos en la oficina, los vi y pensé: ‘Bueno, son dos duros policías de las calles de Boston’. Siempre es una emoción poder trabajar con actores que uno admira desde hace tanto tiempo. Y estos dos muchachos entran en esa categoría, tanto para mí como para Ben y Casey”.
También, en sus papeles del Tío y la Tía de Amanda, se unen al reparto la actriz nominada al Premio de la Academia® Amy Madigan (a la sazón la esposa de Ed Harris) y el aclamado actor Titus Welliver, conocido por su papel de Silas Adams en western éxito de HBO Deadwood. Madigan interpreta a Bea, la crítica cuñada de Helene que acude a Patrick y a Angie para que se hagan cargo del caso de su adorada sobrina perdida y que constantemente pone en movimiento la sorpresiva cadena de eventos del film.
A la actriz la atrajo la chance de interpretar a uno de los personajes más delineados de Dennis Lehane. “Soy muy fanática de sus novelas, así que me entusiasmé mucho”, recuerda la actriz. “Y fue muy divertido hacer un par de escenas con mi marido”.
Alan Ladd comparte el entusiasmo de Madigan: “Fue grandioso volver a trabajar con Amy y Ed. Yo había trabajado con ellos por separado hace años –con Ed en The Right Stuff y con Amy en Lovechild– y siempre me impresionó su talento. Volver a trabajar con ellos fue un verdadero regalo. No podíamos estar más contentos cuando se unieron al proyecto”.
Madigan señala además: “Mi personaje es el único de toda la historia que no tiene dobleces, que no juega otro juego paralelo. Simplemente quiere ayudar a esta niñita y esto la hace muy importante”.
Lionel, el marido de Lea, es un personaje más sombrío. Aun cuando sea un tío adorable, es un ex convicto que quizás sepa más sobre secuestros que lo que deja traslucir a las autoridades. Acerca del personaje, dice Welliver: “Creo que Lionel siente que tiene una brújula moral muy clara. Está destrozado por la situación de su sobrina, así que pone lo mejor de sí para beneficiarla”.
Con tal cantidad de destacados actores en los papeles clave, Affleck tomó la audaz decisión de rodearlos de actores no profesionales que aportaron al film el sabor y el encanto distintivo de la verdadera clase trabajadora de Boston, incluso a través de su acento. El resultado de la mezcla de amateurs con profesionales creó una situación inusual, pero aportó al film un realismo que hizo que la historia fuese más dinámica y viva en el foro.
Affleck señala que, por ejemplo, en la fascinante escena en la que Patrick entra en un bar de una esquina para preguntarles a los parroquianos sobre la desaparición de Amanda, los rostros locales agregaron un matiz más rico de ansiedad y suspenso. “Los muchachos del bar son mayormente actores locales, muy comprometidos con sus papeles y con interpretaciones atrapantes y atemorizadoras. Cumplieron con todo lo que yo deseaba”.
“Ben fue inflexible en cuanto a que seleccionáramos a auténticos bostonianos para las escenas con fondos y, por cierto, sus instintos nos favorecieron. La autenticidad te sale al cruce en el film y los locales estuvieron tremendos”, dice Ladd.
“Muchas de las personas elegidas por Ben (en negocios y bares, por ejemplo) nunca en su vida habían estado en una película”, cuenta Bailey. “Esto generó una atmósfera muy excitante, pero lo más importante es que su presencia se combinó con la filmación de locaciones verdaderas en Boston, así que todo brindaba la sensación de ser genuino”.