 La transición de Giselle desde Andalasia hasta Manhattan no fue fácil. Lima explica lo que pensaron los realizadores acerca de la gran entrada: “Pensamos que necesitábamos arrojar a este personaje a la situación más difícil que pudiéramos concebir. En una primera versión, ella aterrizaba en el Central Park, pero pensamos que eso era demasiado leve. Entonces ella aparece saliendo de una alcantarilla en el medio de Times Square.” Con esta escena comienza la producción. El primer día de la filmación principal, el lunes 17 de abril de 2006, convocó a más de 100 personas entre miembros del elenco y del equipo de ENCANTADA, para trabajar esa noche en uno de los lugares más reconocibles de la faz de la tierra, la glamorosa, eléctrica, bulliciosa y caótica Times Square de la ciudad de Nueva York, donde una casi princesa de cuentos de hadas, Giselle, surge de una tapa de alcantarilla luciendo un enorme y blanco vestido de bodas justo en el medio del cruce de la calle 46 con la Séptima Avenida y Broadway, con transeúntes que la observan. No hace falta agregar que el evento corta el tránsito tanto literal como figurativamente... y más o menos así es como el film fue progresando día a día. “ Como la mujer en el medio de esta toda esta actividad, Adams apenas podía contener su entusiasmo: “Estoy realmente emocionada de formar parte de ENCANTADA. Es una verdadera historia de hadas con un giro moderno. Interpreto una princesa que es graciosa, traviesa y muy personal. ¿Qué joven no desearía serlo?” Lima estaba igualmente entusiasmado, pero por otra razón: “Desde la prístina tierra de cuentos de Andalasia hasta Manhattan, ¡qué increíble giro de 180 grados!, ¡y qué maravillosa extensión para atravesar para un cineasta como yo! Manhattan es para nuestros personajes animados traídos a la vida lo que Manhattan es para cualquiera de nosotros cuando visita a esta ciudad mágica por primera vez. “ “Es fascinante y aterrador a la vez. Nos esforzamos al máximo para que cuando nuestros personajes arribaran por primera vez, estuvieran terriblemente asustados de este mundo, que no podía ser más diferente del cual provenían. Me gusta igualarla a la escena de Snow White en el bosque. Giselle atraviesa todos esos sentimientos al estar en este lugar tan increíblemente aterrador para ella en un principio. Pero luego, a medida que lo va conociendo, se le vuelve más y más familiar. Ella ve a través de una especie de lente de ingenuidad... para llegar a ver la belleza de Manhattan como solo lo puede hacer un nuevo visitante. Vives en una misma ciudad toda tu vida y después de un tiempo no ves las cosas que te rodean. Giselle las ve como si fueran nuevas, con ojos de niño.” Muchos de los puntos de referencia que Giselle descubre son los lugares icónicos y románticos más reconocidos: Times Square, el edificio Woolworth, varias áreas del Central Park, Columbus Circle, las modernas zonas de Tribeca y SOHO y el puente de Brooklyn (con la producción filmando prácticamente todo el puente). También se filmó en los tres modernísimos estudios Brooklyn’s Steiner y en las tierras de la Marina de Brooklyn. Para el diseño distintivo de la acción en vivo de ENCANTADA, los realizadores contrataron al diseñador de producción Stuart Wurtzel, quien nos cuenta: “Quería dar realmente un esplendor visual y romántico al film. La película se basa en íconos antiguos y en íconos modernos de Nueva York y en mi interpretación del guión los uno. Combinamos los elementos de cuentos de hadas y los representamos de una manera elaborada, florida y de estilo art nouveau. Luego los contrastamos con una ciudad de Nueva York de aristas filosas y ángulos geométricos. Esencialmente se trata de una joven inocente viniendo a la ciudad feroz. Ella transforma a la ciudad, que se vuelve más suave, y a la vez la ciudad la transforma en un ser humano real hecho y derecho. La película habla de ser fieles a nuestros sentimientos. En el mundo animado los personajes toman al mundo tal como se ve, en el mundo real Giselle aprende sobre la profundidad de las emociones.” No sería exagerado señalar la contribución de la diseñadora de vestuario Mona May a la producción. May dice: “Esto es como el sueño de un diseñador porque creas otro mundo. Tuvimos que reinventar personajes que han estado alrededor de Disney por tanto tiempo. Como estábamos reinventando a los clásicos de Disney con toda su esencia, era importante que los vestuarios acompañaran el esplendor y la maravilla de la animación. Fue un gran desafío, porque la animación clásica es bidimensional y chata, y teníamos que hacer que los personajes y sus ropas cobraran vida”. Para llevar esto a cabo, la diseñadora de vestuario cuidó la presentación y el detalle al extremo. Para la versión en vivo de la ropa usó muchos detalles bellos con intrincadas mariposas y flores, resultado de una combinación teórica del estilo clásico del arte animado de Disney con el estilo art nouveau. Para exagerar las diferencias entre el cuento de hadas y la vida real, extravagante y rectilínea, la apariencia de Giselle evoluciona desde lo femenino con volados y rellenos, hasta una elegante, sofisticada y atractiva mujer de Manhattan. Este contraste es más evidente ente el vestido de bodas blanco con mariposas que llevaba al caer en la fuente y emerger en su primer día en Nueva York, y el vestido que usa en el gran baile de color lavanda y que marca su figura elegante. La Reina Narissa interpretada por Sarandon se viste de manera tal que transfiere credibilidad a la capital de la moda, para lo que May explica: “Luce ceñida y sexy... pero hay también elementos de dominatriz en su ropa hecha de cuero. Es púrpura y negra, con baño de plata, brillosa, pintada con esmalte y con escamas que asemejan a un dragón: todo esto para reflejar su innata maldad”. “Para el Príncipe Edward”, continúa explicando la diseñadora de vestuario, “diseñamos su traje con enormes mangas y hombreras hechas de espuma... emulando las proporciones de los humanos de los dibujos, así que son bastante grandes. Fue un gran desafío realizarlo.” La diseñadora de vestuario también diseñó la transición que atraviesa el personaje de Patrick Dempsey. “Robert hace un gran cambio en esta película. Comienza con un rígido y cerrado traje gris, como un verdadero abogado. Al abrirse a lo largo de la película usa un poco más de color. Para el final llega al baile luciendo un maravilloso traje francés de fantasía del SXVII, que aunque no es del período correcto, es muy, muy elegante”. Los desafíos de combinar una letanía de estilos fílmicos con una lista sinfín de técnicas se hicieron manifiestamente evidentes en la creación de la secuencia final del film... y al haber hecho un recorrido inspirado en Disney ¿donde más podría esta escena haber transcurrido sino en un gran baile? El director nos dice: “Todo el final de la película, desde que llegan al lugar hasta final del baile, es un conglomerado de todo lo que es Disney. Literalmente tratamos de tomar cada elemento de las escenas culminantes de las películas de Disney y reunirlos en esta película, y no hace falta decir que fue una enorme empresa.” “Para comenzar”, continúa, “estamos en el baile con alrededor de 100 bailarines y 150 extras solo para poblar este mundo... Y todo fue coreografiado, por lo que tuvimos dos semanas de ensayos para lograr el baile. Todos los personajes principales tenían que aprender el baile. Luego, la escena se torna un gran espectáculo en el que hay efectos físicos que suceden al mismo tiempo que los efectos digitales e interactúan con ellos. Recuerdo específicamente una toma, la de la transformación de Narissa. Tuvimos que ensayarla todo un día para asegurarnos de que funcionara; para asegurarnos que los actores respondieran todos al mismo tiempo. Tuvimos actores que volaban hacia atrás por el impacto de lo que sucede en cierto momento de la escena. Había 150 extras respondiendo y mirando hacia el mismo lugar de la pantalla, donde más adelante ubicaríamos a Narissa mientras ella crece y se transforma. Por supuesto hay iluminación interactiva todo el tiempo, ya que la transformación se produce en un cono de fuego.” “El resultado: cinco minutos de película llevaron más de una semana de filmación, con los actores que interactuaban todo el tiempo con algo que no estaba allí, un dragón de 10 metros de alto que a intervalos agarra al actor, lo muerde y empuja a otro actor por las escaleras. Todo esto ejecutado en el foro, que a su vez tenía que reaccionar ante la ira del dragón. “ Para que la reacción de la multitud fuera creíble, Lima usó una enorme cabeza de espuma de poliestireno que representaba a la bestia de Narissa y un pequeño trozo de alambre con una pelota roja en la punta para representar a la ardilla Pip. Cuando la bestia agarra a Robert, lo levanta y lo saca por fuera del edificio Woolworth. Según Lima, “basamos la toma en el clásico clímax de Beauty and the Beast y Snow White. Filmamos en seis partes que cuando fueron ensambladas para la pantalla, se transformaron en el balcón. Utilizamos efectos físicos, como lluvia y relámpagos. Robert estaba en la mano de la bestia, por lo que tuvimos que filmarlo sobre una plataforma. Este dragón grande y viejo estaba a un lado del edificio Woolworth, sosteniendo a Patrick Dempsey, con Giselle y Pip trepando para rescatarlo. Es una gran secuencia y probablemente, una de las más difíciles que haya tenido que realizar.. ¡pero fue fantástico!”
|