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Gangster Americano todo sobre la producción


Publicada en : 2007-12-19 en la categoria: Cine Acción y Suspenso
  

La leyenda de Frank Lucas, contrabandista de heroína/hombre de familia/traficante de muertes/dirigente cívico, apareció publicada hace siete años en un artículo del New York Magazine por el periodista Mark Jacobson. 

En 2000, el productor ejecutivo Nicholas Pileggi, quien co-escribió los libretos para Los Buenos Muchachos y Casino con Martin Scorsese, le presentó Lucas a Jacobson, comenzando una serie de entrevistas en que Lucas relató su escandaloso ascenso y caída al periodista. 

Desde el momento en que vio como el Ku Klux Klan asesinó a su primo en La Grange, Carolina del Norte, hasta ganar millones con la venta de drogas, a estar a punto de ser encarcelado por el resto de su vida, la verdadera historia de Lucas es algo asombroso.

El subsiguiente artículo “El Regreso de Superfly” presentó la compleja historia de un agricultor sumamente pobre que se mudó a Harlem y lentamente evitó ser detectado como uno de los sospechosos de siempre en el creciente mundo del tráfico de heroína para así llegar a gobernar un imperio en la ciudad de Nueva York. 

Vendiendo un producto más puro a un menor precio a miles de adictos en las calles durante la época de la Guerra de Vietnam, Lucas amasó una fortuna calculada en decenas de millones de dólares hasta que finalmente llamó la atención de las autoridades. 

Si no hubiera estado traficando una sustancia ilegal y mortal, Lucas seguramente hubiera sido considerado uno de los hombres de negocios más astutos de la década y hasta del siglo, debido a la compañía que formó con miembros de su propia familia.

Lucas creció en la pobreza en un pequeño poblado del sur de Estados Unidos y llegó a Nueva York en 1946 como un “desgraciado diferente.”  Durante dos décadas, trabajó con Ellsworth “Bumpy” Johnson (quien sirvió de inspiración para el padrino negro de las películas de Shaft de los ‘70s), haciendo las veces del brazo derecho del pandillero hasta su muerte en 1968, aprendiendo cómo trabajaban hampones tan conocidos como Frank Costello y Lucky Luciano. 

Cuando Johnson murió, Lucas tomó las riendas.  Le cambió el nombre al juego importando heroína e inmediatamente puso su sello a la ciudad, colocando una pistola en la cabeza de cualquiera que se atreviera a retarlo.

Fascinado con el artículo de Jacobson, Brian Grazer, el productor premiado con el Oscar®, compró los derechos cinematográficos de la historia para Imagine Entertainment y se reunió con Pileggi y Lucas para conversar sobre las experiencias vividas por el pandillero. 

Muchas de las producciones premiadas de Grazer se han inspirado en personajes de la vida real que han superado lo aparentemente imposible – desde 8 Mile-La Calle de las Ilusiones y Juego de Viernes por la Noche a Una Mente Brillante y El Luchador.  Grazer vio el relato de Lucas como una metáfora de la codicia del capitalismo de cuello blanco y admite que nunca antes había escuchado algo parecido.

A Grazer le impresionó la astucia del hampón que “encontró la forma de hacer un trato con militares del sur de Asia para conseguir una heroína más pura.”  Continúa diciendo, “Después que estableció el contacto para obtener la droga, tranzó con oficiales militares estadounidenses para importarla en bolsas de cadáveres y llevarla de Vietnam a Estados Unidos (la llamada “Conexión Cadáver”).  Pensé que era una idea asombrosa, original y muy interesante.” 

El productor se acercó al veterano guionista Steven Zaillian para que escribiera un libreto basado en la vida de Lucas.
Zaillian, premiado con el Oscar® y responsable del libreto de películas tan excepcionales como la obra maestra de Steven Spielberg La Lista de Schindler y la realización de Martin Scorsese Pandillas de Nueva York, se reunió con Lucas y el detective que lo capturó (ahora abogado) Richie Roberts para dar forma a este increíble relato que cubre décadas. 

Zaillian también quedó fascinado con la insólita relación entre el empresario/hampón multimillonario y el complejo policía-convertido-en-abogado.  Fue así como escribió una arrolladora parábola que no sólo dramatiza el ascenso y caída de Lucas sino que también yuxtapone la historia de su principal rastreador y némesis.

Roberts, quien pasó la última parte de los 1960s y la primera parte de los ‘70s como detective en el condado de Essex en Nueva York, fue el hombre finalmente responsable de llevar ante la ley al famoso personaje. 

Grazer y Zaillian pensaron que lo que hacía esta historia tan emocionante era no sólo Lucas, quien vivió según un estricto código familiar y comunal mientras vendía veneno a miles en su misma comunidad sino también Roberts, cuyo destino quedó entrelazado con el de este rey de la droga.

El detective del guión de Zaillian es un mujeriego que luchó para mantener su vida privada bajo control mientras que vivía para mantener la ley y el orden.  Uno de los pocos oficiales que no cayó bajo la tentación de una vida de soborno, para Roberts era muy importante mantenerse exactamente en el lado opuesto de Lucas.

El primero que trabajó en el proyecto fue Antoine Fuqua, quien dirigió a Denzel Washington en Día de Entrenamiento en una actuación que le cual ganó el Oscar® en 2001 al interpretar a Alonzo Harris, un corrupto oficial de narcóticos del Departamento de Policía de Los Ángeles. 

Washington, quien inicialmente se resistió a dar vida a un hombre cuyo complejo ascenso al poder se identifica con la muerte de tantos, quedó cautivado con el libreto y finalmente aceptó interpretar el rol.  Quedó intrigado con la intrincada historia de la vida de Lucas y cree que el empresario que hirió a tantos trata de redimirse con años de penitencia.

El actor tuvo que esperar varios años más para llevar este personaje a la pantalla.
Antes del inicio del rodaje en 2004, Universal Pictures detuvo el proyecto.  “Estuve deprimido durante una semana,” recuerda el productor Brian Grazer, “pero todavía continué creyendo en el proyecto.”

Durante otros borradores por diferentes guionistas y conversaciones con varios actores y directores, Grazer siempre mantuvo contacto con Ridley Scott como su director ideal.  Scott creía en la trayectoria épica que Zaillian había creado – la historia de un hombre juzgado como mártir y asesino, dependiendo de la fuente.  Fue la fuerza combinada del productor Grazer y el director/productor Scott lo que resucitó el proyecto e incorporó a Washington.

“Le había llevado el libreto a Ridley Scott siete u ocho veces y le había gustado pero siempre tenía otro proyecto pendiente,” explica Grazer.  “En la décima ocasión, aceptó dirigirlo.”

Al director inglés, conocido por sus cuatro décadas de películas que van desde filmes de ciencia-ficción como Blade Runner y Alien-El 8vo Pasajero a dramas como La Caída del Halcón Negro, Gladiador, Thelma & Louise y Hannibal, lo atrajo la ética turbia del relato y la paradoja final de los dos protagonistas del guión de Zaillian.  Pero todavía pasó más tiempo antes que estuviera listo para dirigir Gánster Americano.

Scott le pidió a Zaillian que diera más importancia al personaje de Richie Roberts porque le interesaba la paradoja de que Lucas, aunque traficaba drogas tenía una vida familiar impecable mientras que la vida personal de Roberts se había desvanecido y nadie confiaba en él dentro del departamento de policía porque a principios de su carrera había encontrado un millón de dólares en efectivo en el baúl de un auto durante una redada y los había entregado.

El director quería “explorar esos dos universos, mostrar lo fascinante de ambos y unirlos gradualmente.  Cada vez que sus mundos se entrecruzaban, los dos personajes se acercaban más.”  Decidió hacer la película si Russell Crowe aceptaba interpretar el rol de Richie Roberts y Washington regresaba al proyecto.

Con Crowe y Scott a bordo, Washington decidió aceptar nuevamente el papel de Frank Lucas.  “Brian me dijo, ‘Tengo a Ridley.’  Ridley es uno de los mejores directores de nuestra era, así que acepté inmediatamente,” relata Washington.  Finalmente interpretaría al hombre que comenzó robando gallinas y se convirtió en el rey de Harlem.

Como preparación para el rol, Washington dice, “me reuní con Frank en una habitación y grabé mi conversación con él.  No traté de imitarlo pero intenté captar su capacidad para cautivar porque Frank es un engatusador; eso es parte de su personalidad.  Cuando interpreté a Rubin ‘Hurricane’ Carter hice lo mismo, me reuní a solas con él y capté su verdad o alguna versión de la misma.  Pero a Frank le dije, ‘Únicamente dime lo estrictamente necesario.  No quiero que después me llamen a testificar.’”

Durante su preparación, el actor neoyorquino aprendió más de lo que esperaba sobre el tráfico de drogas, específicamente, el Blue Magic de los Country Boys.  “En esos días, según dicen, la heroína se vendía a $50,000 o $60,000 el kilo con una pureza entre el 50 y 60%,” nos dice.  “Frank la encontró con una pureza del 100% a $4,200 el kilo y la vendió en las calles más pura y a menor precio que la competencia.  Calculen.  Ganó una cantidad increíble de dinero, llegando a recaudar en sus momentos cumbres alrededor de un millón de dólares diarios.”

Continúa Washington, “Lo que me interesó de la trama no era convertir en héroe a este traficante de drogas y se lo dije a Frank cuando lo conocí.”  Washington escribió el pasaje bíblico de Isaías 48:22 (“No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.”) en su guión durante el rodaje para recordarle las experiencias de Lucas y su búsqueda de redención.

Dispuesto a colaborar por tercera vez con el director y con el productor Grazer, Crowe aceptó el rol del complejo y endurecido oficial de policía Roberts.  Le interesó la forma como el libreto de Zaillian capturaba la época y la forma como la ciudad de Nueva York corrupta, el municipio de Harlem y el mundo ligeramente menos complicado de Nueva Jersey operaban como satélites en la era de proliferación de las drogas.  La corrupción era tan desenfrenada dentro de la Unidad de Investigaciones Especiales de Narcóticos, según el periodista Mark Jacobson en “El Regreso de Superfly,” que “para 1977, 52 de los 70 oficiales que habían trabajado en la unidad estaban encarcelados o bajo investigación.”  Roberts fue la excepción de la regla y Crowe admira lo que aprendió de ese hombre.

“Había leído cinco o seis diferentes versiones del libreto y sabía cómo quería interpretar el personaje pero finalmente es el capitán del barco quien decide,” dice Crowe, recordando las conversaciones iniciales con Grazer.  “Recibí una llamada de Brian el viernes y el sábado tuve una de Ridley sobre otra cosa y le pregunté si había leído el último borrador.  Me dijo que sí y que le había gustado mucho.  Entonces le pregunté, ‘¿Crees que pareceríamos glotones si hiciéramos otra película juntos tan rápidamente?’ Y él contestó, ‘¿A quién le importa?’”

Sin embargo, hacer una película sobre personajes reales, observa Crowe, no es lo mismo que realizar un documental sobre sus vidas.  “Nuestro guión se concentra en un período y el tiempo se condensa para relatar una historia,” dice el actor.  “Hay cosas que Richie hace en la película que no hizo.  Todo sobre él es contradictorio.  Nada de su vida real tiene elementos tradicionales y él no es una persona que podemos catalogar fácilmente.”

Con los dos actores principales asegurados, la producción comenzó la búsqueda del resto de reparto de actores que interpretaría los 30 roles principales.



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