 Nacido en 1973, Pang Ho Cheung, también conocido como Edmond Pang, entró en la industria del audiovisual de Hong Kong en calidad de guionista para una de las cadenas de televisión más importantes de la metrópolis, la ATV. Para mejorar su estilo literario a la hora de escribir guiones, Pang decidió escribir una novela titulada “Fulltime Hitman”, en la que contaba la historia y lucha entre dos asesinos a sueldo, un veterano y un novato. Para conocer bien el tema que iba a tratar, Pang llevó a cabo un trabajo de campo que le permitió conocer a verdaderos asesinos que le explicaron como funcionaba su “negocio”, y gracias a ello la novela se convirtió en un gran éxito de público. Pronto fue adaptada como un serial radiofónico, y poco después llegó la adaptación cinematográfica, que dirigió el prestigioso Johnny To (Election) en 2001 (la película se puede encontrar en DVD en nuestro país con el título de “Fulltime Killer”). Como el mismo Pang confesó, su objetivo no era convertirse en novelista, pero la realidad es que terminó publicando seis novelas que tuvieron un gran éxito gracias a su estilo inconfundible. En 1999, no obstante, logró hacer realidad su verdadero objetivo: dirigir su primer cortometraje. Summer Exercise, rodado con un presupuesto de tan sólo 15.000 dólares, trataba las peripecias que un joven debía llevar a cabo para lograr terminar sus deberes de verano el día antes de empezar las clases. El corto pasó a la historia por ser la primera obra de Hong Kong que lograba ganar el premio al Mejor Cortometraje en los Premios Golden Horse de Taiwán. Pero no fue hasta dos años más tarde que Pang tendría su oportunidad de demostrar que era capaz de afrontar un proyecto serio de verdad. En 2001 dirigió su primer largometraje, en el que volvía a dar una vuelta de tuerca al tema de los asesinos a sueldo. You Shoot I Shoot era el título de su opera prima, y a pesar de lo interesante de la historia, un asesino y un director de cine se unen para superar la reciente recesión del “negocio”, no consiguió el éxito de público que se esperaba. No obstante, la película recibió excelentes críticas, y consiguió un status casi de culto una vez llegó a los videoclubs. 2003 fue el año del verdadero despegue de Pang: su segundo filme, Men Suddenly in Black se convirtió en un éxito sin precedentes en Hong Kong, al recaudar más de 12 millones de dólares, a pesar de que tuvo que competir con uno de los estrenos más sonados de los últimos años, Infernal Affairs, protagonizada por Anthony Wong, Tony Leung y Andy Lau, y que recientemente ha sido objeto de un remake de Hollywood dirigido por Martin Scorsese y titulado Infiltrados. Aún así, la comedia negra Men Suddenly in Black le sirvió a Pang para consagrarse, ya que ganó el premio al Mejor Director Novel en el Festival de Hong Kong, y fue nominada a tres premios Golden Horse en Taiwán. Cambiando totalmente de registro, en esta ocasión Pang deja atrás a los asesinos a sueldo y se centra en las relaciones humanas: un grupo de amigos ve como sus mujeres se van de viaje juntas a Tailandia. Los hombres deciden aprovechar esas horas de libertad que tendrán para hacer todo aquello que no se atreven mientras sus vidas son normales. Con altas dosis de comedia, Pang no se corta a la hora de hacer de sus personajes unos auténticos niños encerrados en cuerpos de adultos, y a través de ello se permite extrapolar la historia a una visión de la decadencia que, año a año, va sumiendo Hong Kong en un lugar gris y sin esperanza. Si bien en ese momento Pang ya era considerado como uno de los realizadores más prometedores desde Wilson Yip (Dragon Tiger Gate), su cine siempre se había considerado machista y rebosante de testosterona. Sus historias siempre se veían desde el punto de vista del hombre, y los personajes femeninos poco tenían que decir o hacer en ellas. Todo esto cambió al año siguiente, en 2004, con su siguiente película, Beyond Our Ken. Basado en una experiencia personal que le ocurrió cuando era estudiante en Taiwán, el film cuenta la historia de una muchacha que decide unirse a la nueva novia de su ex-pareja para recuperar unas fotos suyas que éste ha colgado en Internet. Más cercana al drama, género que Pang no había abordado hasta el momento, Beyond Our Ken fue presentada en el Festival de Tokio de 2004 y fue recibida con halagos por parte de la crítica, que la vieron como la entrada en la madurez de Pang, quien demostraba así que no era un realizador clasificable como sólo especializado en “acción y mafia”. Pero si algo tiene Pang que le hace único dirigiendo películas es su capacidad de trabajo y celeridad. No habían pasado ni seis meses desde el estreno de Beyond Our Ken, que su siguiente film, A.V., ya apareció en los cines de Hong Kong. La claridad de ideas que tiene trabajando le permite filmar sus películas en un tiempo record (ninguna de ellas ha llevado más de 20 días de rodaje), lo que por otro lado le asegura una libertad como autor que él considera imprescindible a la hora de afrontar las temáticas que más le interesan. Y el caso de “A.V.” es el mejor ejemplo posible para ello. La mayoría de proyectos audiovisuales realizados en Hong Kong necesitan de la coproducción del gobierno chino, pero evidentemente esto tiene sus contraprestaciones: se deben acatar las severas normas impuestas por China que afectan al contenido y la temática de las películas. Pang, para lograr la libertad artística que necesita, prefiere mantener los presupuestos de sus películas lo más bajos posibles para así poder negociar únicamente con las compañías de Hong Kong, mucho más liberales que las chinas. Y para A.V., esto era una necesidad básica, ya que una historia como la que cuenta difícilmente hubiera podido ser aceptada por los censores chinos. Rodada en 14 días con actores casi desconocidos, a excepción de Lawrence Chou, quien protagonizó el éxito de terror de 2002 The Eye, A.V. supone el regreso de Pang al género que mejor rendimiento le ha dado hasta el momento, la comedia gamberra abiertamente dirigida a un público masculino, aunque también sea el punto de partida a través del cual Pang aprovecha para diseccionar la sociedad actual de Hong Kong, y el aburrimiento generacional que provoca en los jóvenes la inestable situación económica, incapaces de encontrar un trabajo que les motive a hacer algo de provecho con sus vidas, a diferencia de lo que hicieron en el pasado sus abuelos. Recientemente Pang ha estrenado la que es su última película hasta el momento, Isabella. Alabada por crítica y público, parece que en esta última aproximación al cine ha conseguido encontrar el reconocimiento que tanto tiempo llevaba buscando, ya que la película fue seleccionada por el Festival de Cine de Berlín, donde ganó el Premio a la Mejor Banda Sonora para Peter Kam. La crítica especializada conviene en considerar que Pang Ho Cheung es, sin ninguna duda, uno de los realizadores de Hong Kong más interesantes y con mayor proyección internacional que existe en estos momentos.
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