Las primeras aventuras de Hellboy fueron publicadas en 1994 por Dark Horse Comics. Guillermo del Toro debutó un año antes como director con la aclamada película de terror Cronos, con Ron Perlman.
Mientras la fama del realizador crecía, nunca dejó de pensar en que podría llevar la creación de Mike Mignola a la gran pantalla. “Siempre he sido un fan de Mike Mignola”, dice. “Me enamoré de la ambientación inquietante y gótica de sus historias. Mientras dirigía Mimic en 1997, lo mejor del día era ir a la tienda de cómics a buscar más números de Hellboy. Ya estaba convencido de que iba en la buena dirección para hacer una película”.
Guillermo del Toro afirma que nunca se le ocurrió cambiar a Hellboy: “Es el típico trabajador, un fontanero o un electricista, que aparece con su caja de herramientas y pregunta: ‘¿Dónde está la avería?’, y acto seguido la arregla. Pero, por mucho que le pese, es investigador, y su método se limita a machacar vivo al primer monstruo que pilla”.
El interés del realizador por convertir a ese hijo del infierno en una estrella del cine sorprendió al pragmático Mike Mignola, convencido de que este cuento de antihéroes se quedaría eternamente en la página impresa. “No creía que Hellboy podía ser una película, y cuando se tocaba el tema, siempre pensaba: ‘Ya, seguro, mucha suerte’.
Pero cuando conocí a Guillermo, supe que si había alguien capaz de llevarlo a la pantalla, era él. Los dos decidimos inmediatamente que Hellboy no podía ser otro que Ron Perlman”.
En un mundo de héroes tan impecables como apuestos, y que blanden los valores americanos a modo de espada, fue una bocanada de aire fresco para los espectadores que el bueno fuera... tan feo. El productor Mike Richardson explica: “Hellboy no es el superhéroe tradicional. El personaje tiene cuernos y rabo. Se afeita los cuernos para parecer más humano, pero tiene aspecto de diablo. Este héroe pertenece a la clase trabajadora y sólo quiere ser uno más”.
Durante los cinco años que tardaron en desarrollar Hellboy, los productores no abandonaron el objetivo: “En ese periodo recibimos varias ofertas para dirigir el proyecto”, recuerda el productor Lawrence Gordon, “pero pasaron unos cinco años antes de que Guillermo tuviera el peso comercial para que consiguiéramos hacer la película tal como la había imaginado. Su credibilidad artística y el éxito de los largos que había dirigido, El espinazo del diablo y Blade II, fueron la clave”.
Revolution Studios, en asociación con Dark Horse Entertainment, Lawrence Gordon Productions y Starlite Films produjeron la primera película, con Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones y Jeffrey Tambor en los papeles de los miembros de la BPRD. Fue todo un éxito comercial con una recaudación de cien millones de dólares en la taquilla mundial, sin contar las enormes ventas de DVD.
Gracias a estas cifras y al tremendo éxito de El laberinto del fauno, Guillermo del Toro decidió hacer un segundo capítulo del demoníaco héroe. Pero debido a ciertos cambios en la industria cinematográfica, HELLBOY II - EL EJÉRCITO DORADO se instaló en un nuevo estudio.
“Al cerrar Revolution, pudimos realizar la secuela en Universal, donde se había empezado a desarrollar el proyecto original”, dice el productor Lloyd Levin. “La idea de realizar la secuela en Universal nos entusiasmó porque nos gustaba que Hellboy pasará a formar parte del legado de monstruos famosos de Universal”.
De hecho, cada domingo, cuando era niño, Guillermo del Toro veía películas de monstruos de Universal en los cines de su ciudad, desde Frankenstein a La mujer y el monstruo.
Pero esta vez, Guillermo del Toro quería contar la historia de Rojo (el cariñoso diminutivo que Liz dio a Hellboy) a una escala mayor, incluir más criaturas del universo de Mike Mignola y llevar a Hellboy a rincones oscuros del mundo fantástico.
Como de costumbre, el director diseñó muchas criaturas de la noche para ser encarnadas por actores cuyo físico cambiaría con prótesis. Los marionetistas aumentarían el alcance de sus movimientos mediante animatronics telecontrolados.
“El universo de Mignola requiere que sus criaturas tengan un potente componente físico”, explica el realizador. Sobre todo cuando algunas han surgido de la imaginación de Guillermo del Toro, como el troll Wink, el fiel secuaz del príncipe Nuada, o el temible Ángel de la Muerte.
Al escribir el guión, el director era consciente de que debería recurrir a los efectos digitales para suplir a los efectos especiales en algunos momentos. Double Negative Visual Effects se unió al equipo para realizar su visión del despiadado y robótico Ejército Dorado, creado hace más de mil años por el rey Balor, el líder manco de Bethmoora, así como la imparable criatura Elemental y otros seres fantásticos.
Guillermo del Toro y Mike Mignola querían que la historia de HELLBOY II - EL EJÉRCITO DORADO fuera más densa que la de Hellboy. “La mitología y el folclore siempre han estado presentes en los cómics de Hellboy”, dice Mike Mignola. “Esta vez, en vez de tener a Rasputín, a los nazis, a científicos locos y cosas al estilo H.P. Lovecraft, decidimos ir directamente a por lo sobrenatural”.
Después de crear la historia con Mike Mignola, Guillermo del Toro tardó dos años y medio en escribir el guión. Dice: “No era necesario recapitular ni explicar los personajes. Es una historia completamente nueva, un cuento de hadas oscuro y conmovedor. Por muy melodramática que sea la trama de una película, cobra otro sentido cuando los protagonistas son monstruos. Me gusta que en estas historias situadas en un universo irreconocible aparezcan emociones humanas muy reconocibles”.
La última vez que vimos a Hellboy, había salvado al mundo de un monje loco que llevaba siglos en la Tierra y estaba decidido a destruirla. Ahora se enfrenta a un príncipe que ha esperado mucho tiempo para poder sacar a sus criaturas de la oscuridad y recuperar lo que antaño fue suyo. En cuanto a su vida personal, las cosas no van como la seda. Liz y él llevan un año juntos y está claro que la luna de miel ha terminado.
Quedaba encontrar a los monstruos que poblarían el mundo de Hellboy. Por suerte, no hizo falta mucho más que una llamada para que el reparto original volviera a enfundarse el uniforme de la BPRD.