 Esta es una costrumbre que se remonta a la época de las conquistas romanas, cuando los derrotados para salvar sus vidas se postraban delante de los victoriosos y arrodillados clamaban con sus manos unidas que se les perdonara la vida.
Posteriormente esta actitud de suplica y clemencia fue difundida durante la Era Cristiana, debido a que Cristo era tomado como rey de los cielos o conquistador divino en todos los pueblos y por lo tanto los fieles repetian esta actitud de humildad a la hora de rezar y solicitar favores.
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