 Seguramente, más allá de la famosa película de Keannu Reeves y Al Pacino has escuchado alguna vez la frase, Abogado del Diablo.
Esta es una expresión que tiene su antiguo origen en la iglesia Católica, dado que cuando se procedía a un proceso de "santificación", (es decir cuando se investigaban los hechos para determinar si a una persona se la declararía "santo") se procedía a escoger por parte del Vaticano a un "Abogado del Diablo". Abogado del Diablo es entonces el titulo que se le daba al "investigador" que revisaría la vida, obra y milagros atribuidos al candidato a santo, para determinar si fueron verdaderos.
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